Nuestra jueza más glamurosa no ha tenido reparo a la hora de sentenciar a una pareja que jugaba al despiste anunciando un supuesto embarazo y también a esos bares que deciden cobrar por utilizar el wifi.
Nuestra jueza más glamurosa no ha tenido reparo a la hora de sentenciar a una pareja que jugaba al despiste anunciando un supuesto embarazo y también a esos bares que deciden cobrar por utilizar el wifi.