Con el enoturismo de altísima calidad como estandarte, la provincia de Valladolid ofrece al viajero nuevas sensaciones, nuevas posibilidades.
El vino por bandera
Para ello, la provincia cuenta vinos y viñedos de 5 Denominaciones de Origen (Ribera de Duero, Rueda, Cigales, Toro y Tierras de León), 3 Denominaciones de Pago (Abadía Retuerta, Heredad de Urueña y Vizar) y 4 Rutas del Vino Certificadas (Ribera del Duero, Rueda, Cigales y Toro).
Pero, sobre todo, cuenta con algunas de las bodegas más exclusivas del panorama enológico español. (Vega Sicilia, Protos, Matarromera, Dehesa de los Canónigos, Pago de Carrovejas, Abadía Retuerta, Pesquera, Emilio Moro, Pingus, Arzuaga, Mauro, Tomás Postigo, Museum, Belondrade… y así hasta casi 300 bodegas.
Tradición y modernidad que hacen de la provincia de Valladolid un referente nacional e internacional. Argumentos todos ellos que sirven para concluir rotundamente que Valladolid es Vino.
Los lugares emblemáticos salpican toda la provincia, pero, sin duda, los 40 kilómetros que separan las localidades de Tudela de Duero y Peñafiel son la punta de lanza de toda esa oferta enoturística. La conocida como Milla de Oro del Vino de la provincia de Valladolid acoge todo aquello que reclama el turista más exigente, el viajero que disfruta con calma, sin prisa, de una experiencia única, en la que él mismo decide protagonizar su propia historia, lo que hace que cada viaje sea diferente, único y exclusivo. Ese viajero que, tras meses de restricciones, necesita experimentar y renovar viejas sensaciones, que sabe que ahora, por fin, es tiempo de vivir y, sobre todo, es tiempo de sentir.
A lo largo de esos pocos kilómetros, a derecha e izquierda del padre Duero, se arraciman las bodegas que se han convertido en referencias enológicas imprescindibles para el amante del buen vino que se elabora en edificios singulares. Bodegas tradicionales que alternan con modernas bodegas de nuevo trazo, en una mezcla perfecta entre recuperación del patrimonio y los nuevos diseños arquitectónicos. Elaboradores que encierran en cada botella su paisaje, su terruño, su forma de cuidar y mimar la naturaleza que los rodea para ofrecérnoslo concentrado en cada copa.
Al tiempo, entre las bodegas brotan hoteles de cinco estrellas (Abadía Retuerta Le Domain mejor hotel de Europa, Arzuaga, Castilla Termal Valbuena) que nos brindan experiencias sensoriales diferentes, que nos ofrecen una amplia oferta vinculada al turismo enológico, pero también al turismo wellness, con balnearios y spas de primer nivel.
Y, como no, encontramos una comanda de restaurantes que subliman al máximo la inmensa calidad de productos agroalimentarios ligados a la tierra, a lo cercano, a los pequeños productores de siempre. Es el caso de los tres restaurantes estrella Michelin (El Refectorio, Taller Arzuaga y Ambivium) pero también otros reconocidos con soles Repsol además de decenas de pequeños restaurantes dispuestos a emocionar al viajero amante de la buena mesa.
Todo eso es la Milla de Oro del Vino de la provincia de Valladolid. El origen de todo está en el respeto profundo a la tradición, a la tierra, a la historia. Y, al mismo tiempo y precisamente por ese respeto, una apuesta absolutamente decidida por la innovación, por la calidad, por la excelencia.
Un coupage perfecto entre lo que fuimos y lo que queremos ser. Pero, especialmente, un presente que se asienta en el pasado y mira al futuro, y que muestra sin estridencias la exclusividad de sus propuestas a ese viajero que busca experiencias diferentes. A ese viajero que sabe que no necesita viajar muy lejos para encontrar un destino único. Que sabe que solo tiene que acercarse a la provincia de Valladolid, en el corazón de Castilla y León.
Castillos y Semana Santa: el plan perfecto
La provincia de Valladolid es un destino preferente de cara a la próxima Semana Santa. Con tres celebraciones de Interés Turístico Internacional, las Semanas Santas de Valladolid, pura maravilla de arte. La de Medina de Rioseco, donde la semana santa forma parte de la esencia de la ciudad. Y la de Medina del Campo, las procesiones más antiguas de España. Junto a ellas, otras declaraciones de interés turístico nacional o regional en Fresno el Viejo, Tordesillas o Peñafiel. Y con un sinfín de pequeñas celebraciones que transmiten la esencia de la tradición del mundo rural de la vieja Castilla. En total, doce celebraciones diferentes que sorprenderán a quien se acerque a la provincia de Valladolid Y todo ello unido a una gastronomía y un patrimonio histórico, artístico y natural que sorprende al viajero que se acerca hasta los pueblos de la provincia.
La provincia de Valladolid es la provincia de España que cuenta con más castillos visitables. Son más de 20 propuestas para ayudar al viajero a disfrutar de nuestro pasado. Destacan el castillo de Peñafiel (sede del Museo Provincial de Vino), ubicado en plena Milla de oro del Vino, y el castillo de Fuensaldaña, el castillo de los Castillos, donde se puede conocer la historia y la evolución de los castillos de la provincia. Ambos dependen de la Diputación de Valladolid. Otros castillos llamativos son los de Torrelobatón, Portillo, Íscar o Trigueros del Valle. Este último ofrece una visita muy espectacular con su espectáculo El castillo encantado.
La gastronomía es otro de los grandes referentes de la provincia de Valladolid, que cuenta con 6 restaurantes estrella Michelin y más de 20 con estrellas Repsol. Además de los vinos, la gastronomía local se basa, fundamentalmente en ‘productos kilómetro cero’, aprovechando la fortaleza de la industria agroalimentaria. Buena parte de esos productos están amparados en la marca Alimentos de Valladolid, promovida por la Diputación de Valladolid, en la que participan casi 500 empresas y que ampara a más de 1.500 productos diferentes. Además del vino, el pan, los quesos, los espárragos y otras hortalizas, el lechazo, los embutidos, la miel, los piñones o el aceite son, entre otros productos, parte esencial de la cocina vallisoletana.